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Nota en Página 12 sobre Determinación

CULTURA / ESPECTACULOS › LITERATURA. DETERMINACION, PRIMERA NOVELA DE PABLO BIGLIARDI Un Odiseo en la ESMA Publicada por El ombú bonsai, la obra narra la odisea de un aspirante naval en la Escuela de Mecánica de la Armada, en los primeros años de la democracia. Se consigue en la Feria de Editoriales que hasta hoy se desarrolla en el ECU. Por Beatriz Vignoli La editorial rosarina El ombú bonsai elevó aún más la ya cuidada calidad gráfica y literaria de sus ediciones al publicar una novedad titulada Determinación. Esta primera novela de Pablo Bigliardi fue anteayer casi directo desde la imprenta a la Feria de Editoriales Rosarinas en el Espacio Cultural Universitario (San Martín 750). Allí, junto a libros de otros diecinueve sellos locales, puede conseguirse también hoy hasta las 21. La actividad organizada por la Editorial de la UNR, la Secretaría de Vinculación Tecnológica y la Editorial El Ombú bonsai reúne a Ciudad Gótica, Danke, Iván Rosado, Erizo, La Pulga Renga, Papeles del Boulevard, Río ancho, Serapis, La Leti, Soquete Terrorista, Ultimo recurso, Baltasara Editora, Fundación Ross, La Chicago, Yo soy Gilda y Beatriz Viterbo, además de Chicho y Babel Libros para la Infancia y de Oh Pacha Juguetes. Bigliardi ya había registrado en 2009 el libro de 400 páginas donde narra en un relato ágil la odisea de Diego Lamas, aspirante naval en la Escuela de Mecánica de la Armada en los primeros años de la democracia. Hoy la tapa y contratapa anticipan visualmente un clima y un tono, realzando estéticamente fotografías del archivo del autor sobre las que juega, escandido (De / ter / mi / nación), un título ya ricamente ambiguo en su doble alusión a la voluntad y al determinismo. Deteniéndose en medio del paisaje árido de la Patagonia, un Lamas adulto se zambulle en el pasado para construir desde la memoria una formidable novela de aprendizaje de la vida castrense en la ESMA. Al cabo de varias peripecias, realistas o fantásticas, sufridas junto a un narrador protagonista cuya voz cercana y familiar invita a una fuerte identificación, el lector revive el placer de la lectura de aquellos clásicos como la (literal, homérica) Odisea o Robinson Crusoe, de Daniel Defoe: esas obras que constituyen experiencia viva. Al igual que Odiseo y que Crusoe, Diego Lamas pasa gran parte de su tiempo en un barco. A diferencia de ellos, no es un amo sino alguien que resiste silenciosamente a los suboficiales o "zumboficiales" que intentan reducirlos a él y a sus compañeros a meros "bípedos". El lenguaje se habrá reducido a su mínima expresión, hecho de órdenes y fórmulas: "no corresponde"; "continuar". Una estrategia de supervivencia de los estudiantes (y del narrador) es transformar estos residuos de la palabra en secretos apodos cómicos. Otra es refugiarse en el punto ciego del panóptico, mirando el mar, fumando, disfrutando de una solitaria intimidad: lo que en la jerga castrense se llama "fondearse".

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