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CINCO TESIS IMPROBABLES, REVISTA SAGA, UNR

Por Cristian Molina Y estar al piedel sillón, tal vez, sea participar de los días tranquilos que menciona en esa dedicatoriaque, ahora, cifra nuestras vidas. Advierto, de todos modos, la dificultad para conciliar aceleración con tranquilidad desde el lugar común en que se suele asociar aesta última con la paz de los cementerios. No es esa tranquilidad. Es la de la oxigenación de la cabeza. Nunca mejor dicho. Oxigenación por el corte de pelo, pero también por la charla y por el pasaje por las novedades delibros que suelen rodear la peluquería.Y aceleración en la construcción fresca y divertida enque la escritura avanza en el libro al pie de un sillón que es, además, giratorio. Te eleva y te baja, al mismo tiempo, de acuerdo a las artes del peluquero que la ejecuta. Y en esos movimientosverticales y horizontales, nos metemos en una serie de relatos que son y no son cuentos y que son y no son novela. Algo similar ocurrió con los orígenes del cuento. Como señala Jaime Rest, antes de la modernidad y la cosificación del cuento en una estructura fija y breve, esa pieza pasó por diferentes nombres, comoel fabliaux medieval o la short storyinglesa. Pero fueron los cuentos entrelazados por un relato marco, como los del Decamerón, de Boccaccio, o los de Chaucer, o los de Margarita de Navarra en el Renacimiento, los que funcionaron como piezas anfibias, porque congregaban una colección de historias, al tiempo que saltaban a un registro novelístico mayor, similar al libro anónimo Las mil y una noches, de donde tomaron la forma para las literaturas occidentales.Si algode eso ocurre con Al pie del sillón, se debe a la potente voz narrativa que recobra e inventa una vida para narrar desde la perspectiva de un peluqueroun montón de historias. Es dicha voz la que articula los relatos y desarma esa dicotomía tan molesta entre cuento/novela que Borges se encargó de fijar en la tradición argentina, a partir de su apuesta por el cuento y de su imposibilidad de escribir una novela. Claro que en Argentina, otro escritor, Horacio Quiroga, quizá por la notable proximidad con Guy de Maupassant, había hecho lo suyo ya, en libros como Los desterradoso Más allá, donde los personajes, sometidos a la atmósfera infernal de la selva misionera, se iban cruzando de cuento en cuento, narrando la totalidad de la vida comunitaria en ese espacio. Sólo que en A pie del sillón,suena el estertóreo de las series contemporáneas y la forma del libro

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CHARLAS CON ALE

Una de las gestoras culturales más activas de la ciudad, que deja la vida tras la realización de cada evento, accedió a una entrevista con Mirador Provincial para contar cómo llegó a la ciudad, sus primeros pasos, su tiempo libre para escribir poesía y el modus operandi del complejo sistema de gestión, de ciclos, festivales y presentaciones literarias.

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